Es verdad que no he publicado nada las últimas carreras, pero las razones, fuera de ser obvias, fueron congruentes con mi modo de ver la Formula 1 de este año.
Una vez acabada la temporada (si no se acabó ya hace 4 Gps) no cabe duda que las viejas remembranzas de Schumacher en Ferrari nos apabullaron la cabeza y con ellas, la emoción de un fin de temporada como lo fue el 2010. Espero (en demasía) que el año que viene, quitando el marketing de 6 campeones en pista, sea una temporda de emociones hasta el final y no de obvia superioridad que tan soberbia e indiferente me hizo la Formula 1 este año.
Sin más palabras, me hago eco de una gran comentario de Martín Herzog titulado "Burro grande, ande o no ande" acerca de la última y "publicitada" noticia sobre Kimy Raikkonen su regreso a la F1.
Poco ha tardado la Fórmula 1 en
regalarnos otra farsa en la que un conductor se hace pasar por salvador
de un equipo otrora grande y venido irremediablemente a menos. Me estoy
refiriendo, por supuesto, a la contratación de Kimi Raikkonen por
Renault, o Lotus Renault, o LRGP, o Lotus solamente… el nombre es lo de
menos.
La mayor virtud que tiene este
piloto es tener un manager, Steve Robertson, que le vende en unas
condiciones que no merece el poco pundonoroso finlandés, pues aunque es
un piloto muy rápido, es adornado con muchos defectos que siempre suelen
caer en el saco roto del olvido, pasado un tiempo. Y es que a los
aficionados a la F1 se nos llena la boca en esta nueva operación de
marketing, en la que nos venden a seis campeones del mundo juntos, sin
atender a los méritos y circunstancias en que consiguieron sus medallas.
Todos están ilusionados con la
vuelta del campeón finlandés (sobre todo las chicas), y hay que decir
que a un dinosaurio como yo, me crea el asunto cierta espectativa, ya
que aunque la destreza deportiva de Raikkonen está fuera de duda, su
profesionalidad tampoco dejará nada a la sorpresa, y Kimi se seguirá
comportando como ese tipo frío, poco comunicativo, poco participativo,
no muy trabajador, que tiende al desánimo con facilidad y poco
entusiasta con los asuntos de su equipo. Otro punto fuerte es el reclamo
publicitario que supone para los equipos donde está, y no debe
sorprender a Gerard López una subida en los ingresos publicitarios
bastante alta, que es para lo que le ha fichado, porque parece claro que
el hombre de Renault es Kubica.
Por ese lado, puede que el
equipo… iba a decir francés (ya ni sé de dónde es), tendrá una mayor
capacidad económica, y por ende, de mejora deportiva clara. Pero por
otro lado, no se debe olvidar que Kimi Raikkonen cobra mucho, muchísimo
dinero. No sabemos a día de hoy los términos del contrato firmado por
ambos, por lo que sólo se pueden hacer especulaciones, pero a todos nos
queda claro que el nórdico no es uno de esos pilotos de pago, y que
recibirá una millonada por sentarse en el bólido, da igual quién se los
pague.
Esta contratación significa el
desmembramiento completo del actual equipo, pues se aprecia que el
futuro a corto plazo es la pareja Kimi-Kubica (da igual el orden, pues
el polaco es persona sencilla a la que no le interesan esas cosas y el
finés es todo lo contrario, y únicamente le interesa que le paguen, así
le pongan de probador), por lo que estoy seguro que los patrocinadores
rusos de Petrov y brasileños de Senna no estarán muy dispuestos a meter
dinero en un proyecto del que los sacarán allá por junio, cuando Kubica
vuelva a ocupar su lugar. Ya sabemos la canción, pilotos y managers
ofreciendo sus servicios y millones aquí y allá, cerrándose poco a poco
todas las opciones hasta casi el final, apenas dos semanas antes del
comienzo de la temporada 2012, cuando el último en estas lides, Franz
Tost, dé a conocer su pareja de pilotos.
No hemos de olvidar tampoco que
Renault era la segunda opción de Kimi Raikkonen, que empezó sus
negociaciones con Williams, el putrefacto equipo de Grove. Es curioso
que una mejor oferta deportiva como la de Renault haya sido tomada como
segundo plato. La jugada del finlandés creo que estaba clara, y ya
sabemos todos por dónde iba, es decir, renunciando a una parte de su
salario, pero ganando acciones del equipo. ¿Trataba de hacerse con el
control de Williams en un tiempo? Probablemente, y sin duda, Frank
Williams paró el golpe con dureza, como sólo sabe hacer él. Pero el día
que Frank nos falte, parece inevitable que nuestro Williams pase a
llamarse “Kimi Racing” o “Brunito GP”
Fuente Comentario: Martin Herzog


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